Notar la encía inflamada alrededor de una muela es una situación bastante frecuente. Puede empezar como una pequeña molestia al cepillarse, una sensación de presión al masticar o una zona que parece más sensible de lo habitual. En ocasiones desaparece en pocos días, pero otras veces vuelve una y otra vez hasta convertirse en un problema recurrente.

La dificultad está en que una inflamación localizada puede tener orígenes muy diferentes. A veces está relacionada con restos de comida y acumulación de placa alrededor de la pieza. En otros casos existe una alteración periodontal, una muela del juicio parcialmente erupcionada o incluso un problema cuyo origen está en el propio diente. Por eso, cuando la inflamación persiste o se repite, conviene identificar la causa en lugar de limitarse a intentar reducir la molestia.

¿Por qué puede inflamarse la encía alrededor de una sola muela?

Cuando la inflamación aparece únicamente alrededor de una pieza, lo primero es estudiar qué está ocurriendo en esa zona. Puede existir una mayor acumulación de placa porque resulte difícil acceder con el cepillo, porque los dientes estén muy juntos o porque haya una restauración que favorezca la retención de alimentos. También puede ocurrir que la encía esté reaccionando a una lesión periodontal localizada.

Una situación muy habitual se produce cuando la comida queda atrapada repetidamente entre dos muelas. La presión de esos restos sobre la encía y la acumulación bacteriana pueden provocar inflamación, sangrado y molestias. Si esto ocurre siempre en el mismo lugar, no basta con retirar la comida cada vez: conviene comprobar por qué esa zona retiene alimentos con tanta facilidad.

La placa bacteriana puede mantener la inflamación

Las encías reaccionan a la acumulación de placa mediante una respuesta inflamatoria. Al principio puede aparecer un ligero enrojecimiento o sangrado durante el cepillado. Si la placa permanece en la zona, la encía puede aumentar de volumen y volverse más sensible.

En las muelas posteriores la higiene puede resultar especialmente complicada por su posición. Esto hace que determinadas superficies acumulen más placa incluso en personas que se cepillan diariamente. Cuando además existen espacios difíciles de limpiar, restauraciones o una muela parcialmente erupcionada, mantener la zona completamente libre de placa puede ser todavía más complicado.

Las muelas del juicio son una causa frecuente de inflamación posterior

Cuando una muela del juicio comienza a erupcionar y solo una parte de la corona queda visible, puede formarse un pequeño espacio entre la encía y el diente donde se acumulan bacterias y restos de comida. La limpieza resulta difícil y el tejido puede inflamarse.

Esta situación se conoce como pericoronaritis y puede provocar dolor en la parte posterior de la boca, encía inflamada, molestias al masticar, mal sabor e incluso dificultad para abrir completamente la boca en episodios más intensos.

No todas las muelas del juicio parcialmente erupcionadas generan problemas ni todas necesitan ser extraídas. Su posición, el espacio disponible y la frecuencia de los episodios de inflamación son algunos de los factores que deben valorarse antes de decidir cómo actuar.

Una infección dental también puede manifestarse en la encía

No toda inflamación gingival comienza realmente en la encía. Un problema situado en el interior de una muela puede terminar produciendo signos en los tejidos cercanos.

Una caries profunda, una fractura o una infección de la pulpa pueden afectar a los tejidos que rodean la raíz. En determinadas situaciones aparece una pequeña inflamación o incluso un punto en la encía por el que drena la infección.

Por eso, cuando existe una zona inflamada de forma persistente junto a una pieza, es importante valorar tanto la encía como el propio diente. Tratar únicamente la inflamación superficial no resolverá el problema si el origen se encuentra dentro de la muela.

¿Y si la encía sangra al cepillarla?

El sangrado suele ser una señal de inflamación. Muchas personas reaccionan cepillando menos esa zona porque creen que el cepillo está provocando el problema. Sin embargo, dejar de limpiarla puede favorecer que se acumule todavía más placa.

Lo adecuado es mantener una higiene cuidadosa sin realizar movimientos agresivos y valorar la causa si el sangrado continúa. Dependiendo del espacio existente, puede ser necesario complementar el cepillado con hilo dental o cepillos interproximales, siempre utilizando el tamaño y la técnica adecuados.

Una encía sana no debería sangrar de manera repetida simplemente por realizar una higiene normal.

Cuándo una inflamación deja de ser una molestia puntual

Una pequeña irritación puede desaparecer al eliminar correctamente los restos de alimentos y mejorar la higiene. Sin embargo, hay situaciones en las que no conviene esperar. Si la inflamación permanece durante varios días, reaparece frecuentemente en el mismo lugar o se acompaña de dolor, es recomendable realizar una valoración.

También conviene consultar si aparece hinchazón importante, mal sabor persistente, pus, fiebre, dificultad para abrir la boca o una inflamación que empieza a extenderse hacia otras zonas. Estos signos pueden indicar que existe un proceso infeccioso que requiere atención profesional.

Los enjuagues pueden aliviar, pero no siempre solucionan la causa

Cuando aparece inflamación, es frecuente recurrir directamente a un colutorio. Algunos productos pueden resultar útiles en determinadas situaciones, pero utilizar un enjuague sin conocer el origen del problema no garantiza que la causa desaparezca.

Si existe sarro, una restauración defectuosa, una muela del juicio parcialmente erupcionada o una infección dental, el problema seguirá presente aunque temporalmente disminuyan algunos síntomas.

El tratamiento correcto depende siempre de qué esté provocando la inflamación.

¿Qué se estudia durante una revisión?

El diagnóstico comienza observando el estado de la encía y de la muela afectada. Se valora si existe placa o sarro, la profundidad de los tejidos alrededor del diente, la presencia de caries, restauraciones, retención de alimentos y el estado de las piezas vecinas.

Cuando está indicado, una radiografía puede aportar información sobre las raíces, el hueso, la posición de una muela del juicio o posibles lesiones que no pueden observarse directamente durante la exploración.

Con toda esta información puede determinarse si el origen es principalmente periodontal, dental o está relacionado con la erupción de una pieza.

No conviene acostumbrarse a que la misma encía se inflame cada cierto tiempo

Cuando una zona se inflama, mejora y vuelve a inflamarse semanas después, es fácil acostumbrarse y pensar que simplemente se tiene una encía sensible. Sin embargo, la repetición suele indicar que existe un factor que continúa favoreciendo el problema.

En Clínica Dental Ágora valoramos estas inflamaciones buscando su origen antes de plantear el tratamiento. La solución puede ser tan sencilla como mejorar el acceso a la higiene en una zona concreta, pero también puede requerir tratar la encía, revisar una restauración, solucionar un problema dental o estudiar una muela del juicio.

La inflamación es una señal. Hacer que desaparezca durante unos días puede aliviar la molestia, pero identificar por qué aparece es lo que permite evitar que vuelva una y otra vez.